Se sabe que los sacrificios humanos formaron parte de los rituales andinos. Sin embargo, se ha producido un descubrimiento sin precedentes.  Más de 260 restos de niños y niñas se han desenterrado en el distrito de Huanchaco, ciudad de Trujillo. Ellos habrían sido parte, tal vez, del mayor sacrifico ritual de niños en la historia del Perú y del mundo.

Conoce con CIVA Trujillo un poco más de este hallazgo que ha dejado sorprendidos a arqueólogos y antropólogos.

Chimú, el imperio de los sacrificios

Chimú fue un imperio que se extendió por la costa norte del Perú, desde el valle de Huarmey hasta Tumbes. Destaca por sus grandes construcciones, como la ciudadela de Chan Chan y la Fortaleza de Paramonga. También es conocido por sus sacrificios humanos. De hecho, en la Huaca de la Luna, se hallaron los restos mejor documentados de sacrificios humanos grupales. No obstante, nada se compara con lo descubierto recientemente por el Dr. Gabriel Prieto Burméster.

El mega-Niño en Huanchaquito y Pampas La Cruz

El temor a las catastróficas lluvias, aluviones e inundaciones causados por un fenómeno de El Niño originó una siniestra ceremonia de sacrificios humanos. Hace alrededor de 500 años, más de 140 niños, acompañados de 200 llamas jóvenes, fueron llevados en ritual hacia las playas de Huanchaquito. Allí fueron sacrificados frente al mar. A todos les abrieron el pecho, les separaron el esternón y les arrancaron el corazón. Luego de esto, los cuerpos de los niños y animales simplemente se dejaron en el lodo húmedo de un aluvión. Sus edades iban desde los 5 hasta los 14 años.

En simultáneo, a solo un kilómetro, en Pampa La Cruz, se producía otro gran sacrificio de 122 niños, casi de las mismas edades de los sacrificados en Huanchaquito. Ellos también eran ofrecidos a los dioses para frenar los embates de la naturaleza.

En ambos casos, a los niños los sepultaron mirando hacia el oeste, hacia el mar. Los registros de carbono 14 señalan que estos hechos se produjeron en el periodo comprendido entre los años 1400 y 1450, durante el esplendor Chimú. No obstante, décadas después fueron conquistados por los incas.

Huanchaco, el lugar sagrado

Ante la magnitud de estos descubrimientos, a tan poca distancia de uno del otro, Gabriel Prieto se pregunta por qué sucedió así. La respuesta es que Huanchaco pudo haber sido un lugar sagrado. Y como tal, una zona ideal para sacrificios, la puerta hacia los dioses.

Las excavaciones arqueológicas aún continúan en Pampa La Cruz, por lo tanto, los especialistas esperan encontrar más restos. Este suceso promete reescribir la historia del antiguo Perú y sorprender al mundo.

Huanchaco es un lugar con gran importancia arqueológica. Si deseas visitarla, viaja en bus a Trujilllo con CIVA. Si deseas más información sobre los pasajes, comunícate con nosotros.